Conoce La Historia De La Cerveza Y ¡Salud! Para Sus Creadores

En cualquier país del mundo podrás deleitarte con una fría y refrescante cerveza, pero quizás no te has detenido en conocer cómo fue su creación y evolución.

Tal como el café, esta es una bebida milenaria, con alta popularidad,  que continuamente se perfecciona. Por esta razón, repasamos su historia para conocer los méritos que la han hecho protagonista de cualquier ocasión y al momento de brindar con familiares y amigos.




Comienzos de la cerveza a través del pan

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¿Realmente existe un inventor de la cerveza ? Según algunos historiadores, los inicios de la cerveza reposan sobre la forma tradicional de preparar pan, un dato quizás desconocido entre sus consumidores. Revisando estudios bibliográficos, se dice que en la antigua Mesopotamia, se elaboraba con un pan especial que al fermentarse con agua aderezada con miel y hierbas resultaba en una rica cerveza. Esta degustación con base en trigo tiene una data de más de 7 mil años.

Luego se experimentó con el uso de otros cereales, acción donde nace la gran variedad de sabores y formas de preparación. Siempre ha existido la incertidumbre al momento de determinar que se creó primero: ¿el pan o la cerveza? Hay quienes indican que surgieron en simultáneo porque cuando se empezó a cultivar algunos cereales hubo muchas mezclas y ensayos que dieron como resultado a ambos productos.

Inicialmente era preparada por mujeres

Como la elaboración de la cerveza era un proceso sencillo que se realizaba en cualquier cocina, eran las mujeres quienes asumían su fabricación. También, se dice que algunos sacerdotes de las más altas jerarquías conformaban otro círculo de fabricantes, pues la utilizaban en ceremonias religiosas.

El perfeccionamiento de la cerveza fue en gran parte una obra de mujeres, una tradición que duró en varias civilizaciones y pasó de generación en generación,  hasta el final de la Edad Media.

Por haberse establecido como una habilidad doméstica medieval, algunas mujeres conocidas como “alewives”, emprendieron su fabricación a tiempo parcial y lograron crear  las llamadas casas de cerveza, que les permitió alcanzar cierta independencia económica con el dinero que percibían.

Los egipcios pensaron en una gran variedad de cerveza

En la historia de la cerveza destaca la participación de egipcios en los métodos de preparación y mezcla de ingredientes. Se dice que hacían uso de varios tipos de granos para elaborar la bebida. Debido a que logró posicionarse como un elemento básico de su dieta y actividades cotidianas, era muy utilizado con fines religiosos y médicos, pues le atribuían propiedades curativas, relajantes y sagradas.

Con mucha inventiva tomaron muestras de varios granos, incluyendo  la cebada y el trigo, para hacer la preparación e incluirla en los ceremoniales. Fue tanta la creatividad que emplearon con la mezcla y manipulación de la materia prima, que lograron producir cerveza oscura, dulce y espesa. Le colocaron diversos nombres, como por ejemplo: cerveza del amigo, cerveza adornada, y cerveza para la protección. Cada una tenía fines distintos.

Tuvieron la oportunidad de crear cervecerías, generando así fuentes de empleo en la etapa de producción y venta. Los logros alcanzados en esta época gozan del reconocimiento y admiración de las generaciones posteriores.

Los alemanes hicieron las cosas más fáciles

Con el tiempo, los alemanes fueron quienes perfeccionaron la receta simplificando los procesos. Llegó el momento en que ya no era necesaria la fabricación de un pan de trigo para luego someterlo a procesos de fermentación.

Mediante ensayos y un poco de paciencia, lograron realizar la preparación  a partir de la fermentación de granos germinados y secos. Poco a poco fueron perfeccionando la técnica y lograron preparados que obtuvieron la aprobación de toda la nación e incluso de países vecinos.

Por esa y otras razones más, Alemania conserva su fama como uno de los más importantes productores y consumidores de cerveza.

Los monjes sabían cómo hacer cerveza

La cerveza logró posicionarse rápidamente como una bebida típica en Europa en virtud de que era consumida por las diferentes clases sociales. Los monjes por ser el sector más selecto eran quienes reportaban un alto consumo y producción.

Las recopilaciones históricas cuentan que cuando el Imperio Romano se derrumbó, Europa occidental adoptó sus ideales católicos. A partir de allí, se establecieron monasterios y se convirtieron en lugares de infinito aprendizaje. Para sostenerse y brindar hospitalidad a los viajeros cansados, los monjes establecieron cervecerías. Estuvieron a la cabeza de la fabricación y degustación.

Como un ejemplo del dominio sobre esta área, se dice que los monjes del monasterio de St. Gallen en Suiza, habían construido la primera operación de elaboración de cerveza a gran escala en Europa. Aún existen los planos de esta planta cervecera que de forma sorprendente reúne algunos aspectos modernos.

Su popularidad fue tal, que para la época fue considerada como más segura y sana que el agua, debido a que era un producto que se sometía a procedimientos rigurosos.

La cerveza tenía que competir con el té

Como el té y el café son bebidas tradicionales, la llegada de la cerveza trajo una serie de situaciones en las diferentes culturas,  unas más complejas que otras. Por ejemplo, en el caso de Europa hubo una ligera caída al momento de su introducción debido a que las personas estaban acostumbradas a las bebidas calientes. Su aceptación fue lenta pero progresiva.

Contrariamente, en Estados Unidos el panorama fue más complejo motivado a que en un largo período de tiempo las preparaciones alcohólicas estaban prohibidas. Por ser considerada como ilegal, los establecimientos que la comercializaban reportaron profundas dificultades económicas, que lograron superar al pasar algunos años.

Aunque la receta de cerveza era más engorrosa que la preparación del té, su fabricación artesanal tuvo su preferencia no solo con fines comerciales sino familiares. Su ingesta ocupó un importante puesto en reuniones y celebraciones en los diferentes estratos sociales.

La industrialización fue buena para la cerveza

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Con la influencia de la revolución industrial vinieron los buenos tiempos para la producción, comercialización y distribución de las cervezas más fuertes del mundo. Llegó el invento de las máquinas de vapor, el termómetro y más tarde el hidrómetro. Con apoyo de cada una de estas herramientas, la fabricación tuvo un crecimiento vertiginoso hasta consolidarse como un producto masivo.

De esta manera, empezaron a elaborarlas a partir de malta marrón y las maduraban durante varios meses en cuevas subterráneas. Dos décadas después, comenzó la fabricación de maltas pálidas que fueron distribuidas en La India y muchas regiones de América y Europa.

Llegada de las botellas

El envasar la cerveza fue un procedimiento que se consolidó en el año 1850. Anteriormente se preparaban en bidones, jarras y se servía en vasos. El envasado en los botes de vidrio hizo que las ventas aumentarán y se agilizara su exportación.

Las primeras cerveceras almacenaban en frascos de color marrón, aunque al principio se reportaron pérdidas por su gran fragilidad al momento de distribuir y vender, pero esto no detuvo sus ingresos porque poco a poco fueron perfeccionando los materiales. Se crearon botes color marrón y verde oscuros con filtros de protección para que la luz de sol no alterara la fórmula.

Por último aparecieron las latas, las cuales son de gran aceptación pero aún no han superado y reemplazado las bondades que ofrece el cilindro de vidrio.La innovación llegó al punto de comercializar incluso fundas para cervezas que son como guantes para mantenerlas frías al sostenerlas.

El marketing las popularizó

La publicidad como estrategia máxima para la comercialización y posicionamiento de un producto, hizo que desde el inicio del siglo XX se diseñaran campañas muy populares.Atrás quedaron las simples reseñas que se hacían en los libros de cocina al llegar los carteles creativos y espacios publicitarios, los cuales ayudaron a que las diversas marcas aumentaran las ventas y el deseo por saborear esta espumante bebida.

Para las cervecerías americanas, el comercio, la tecnología y la publicidad les ayudaron a que su producto fuera el más conocido del mercado. Muchos coincidieron en que era una bebida técnicamente impresionante,con un sabor menos fuerte que sus antecesores. Pese al “boom” comercial alcanzado, siguieron estudiando y perfeccionado su fórmula.

Weihenstephan comenzó a elaborar cerveza en 1040

Weihenstephan es la cervecería más antigua, pertenece a Alemania y aún abre sus puertas con diferentes actividades relacionadas con la cerveza. Su primera producción tiene una data de más de mil años. Con el tiempo ha evolucionado en su bebida la fórmula,sabor,imagen y presentación.

En su sede funcionaba un monasterio, rodeado de campos donde se cosechaban granos de diversos cereales. Con kits de elaboración casera lograron levantar un emporio de reconocimiento internacional. Aunque fue saqueado y destruido por diversos motivos y en varias oportunidades, su reconstrucción siempre les reinventó y por ello, mantiene el record de ser un lugar donde nunca se ha dejado de servir cerveza. Luego se transformó en una escuela para cerveceros y actualmente mantiene fines educativos pero de manera más formal.Al visitarle podrás conseguir reseñas de su historia y regalos para los amantes de la cerveza.