¿Con Qué Frecuencia Se Deben Reemplazar Las Botas De Trabajo?

La dinámica del día a día nos mantiene tan ocupados y abstraídos que resulta inusual detenerse a pensar en los detalles aparentemente insignificantes, como el estado en que se encuentra el calzado que usamos para trabajar.

Dejar que un incidente incómodo sea lo que nos empuje a reemplazar las botas de seguridad es un riesgo absurdo, las botas son el sello de nuestros pies y los protegen durante la dinámica del trabajo.

Hay botas de seguridad para minería, navieras, dieléctricas, farmacéuticas y también botas ejecutivas, el objetivo de todas es proteger al usuario de diversos peligros, y su uso está regulado en la normativa de cada país.

Las botas de seguridad nos protegen de accidentes mecánicos (caída de objetos, golpes y elementos punzocortantes), incidentes eléctricos y térmicos (frío, calor y variaciones de electricidad), derrames y accidentes químicos y daños corporales.

Usar las botas de seguridad adecuadas al entorno y la actividad laboral evitará percances y mantendrá bajo resguardo de los riesgos naturales del trabajo pesado.

Identifica el estado actual de los zapatos y hazte con un buen par de botas que sean especiales para evitar el riesgo en el desarrollo de ciertas labores; recuerda que está entre los EPI (Equipos de Protección Individual) más importantes de la seguridad industrial.

Si notas asimetrías, roturas, abolladuras, almohadillas caídas, desbalance en la forma, suelas sin tracción o simplemente las botas ya no te dan el soporte y la protección que necesitas, ha llegado del momento de cambiarlas.

Si trabajas o conduces una pequeña o gran obra de ingeniería, conoces perfectamente la importancia de usar protección personal, entonces no hay razón para postergar el reemplazo de las botas y otros elementos de autoprotección y seguridad en obras.



¿Cuándo se deben reemplazar las botas de trabajo?  ¿Qué buscar?

par-de-botas

Usar un calzado cómodo y seguro es indispensable para el bienestar en general, pero en el trabajo se traduce en una mejora significativa en el rendimiento y la productividad.

Tener un par de buenas botas nuevas que brinden seguridad y confort nos demuestra que los zapatos gastados, resbaladizos o mal ajustados pueden ser la causa de cualquier incidente de riesgo, un dolor, malestar o lesión, en el peor de los casos.

Reemplazar las botas de trabajo en el momento oportuno es la mejor forma de prevenir y proteger la integridad de los pies. Descuidar la importancia de hacerlo puede traer lastimaduras a largo plazo que podrían evitarse con una sencilla toma de conciencia.

La vida útil de la mayoría de las botas de trabajo

Las botas de seguridad están diseñadas para durar entre 3 y 6 meses de trabajo continuo y desgaste, siempre que el uso y el entorno no sean excesivamente duros o inclementes, sometidos al agua o la humedad.

La cantidad de millas de recorrido también nos da una pista sobre el momento específico en que deben reemplazarse las botas para trabajar. La mayoría puede cubrir entre 500 y 800 kilómetros, o unos 6 meses de trabajo continuo.

No obstante, si son botas de seguridad para hacer trabajo pesado es mejor revisar con frecuencia las condiciones en que se encuentran, para detectar rápidamente los signos que indican que ha llegado el momento de sustituirlas.

Si las botas se usan en un ambiente menos extremo, cumplirán perfectamente su objetivo durante unos 12 meses, pero se recomienda revisar la suela y la cubierta de los pies para detectar cualquier desgaste y actuar a tiempo.

En un ambiente amigable, las botas serán tus mejores aliadas en el trabajo, pero cuida que sigan siendo confortables al pasar el tiempo, debido a que naturalmente se gastarán y deformarán los cojines interiores.

Otras señales para considerar un reemplazo, son: la pérdida de rigidez para contener y sujetar el tobillo; y la pérdida de amortiguación al caminar. Si las botas no te ofrecen la misma experiencia que al principio, llegó el momento de usar algo nuevo.

Algunos signos reveladores del desgaste

botas-de-trabajo

Saber con seguridad cuál es el momento perfecto para cambiar las botas de trabajo es tan simple que pasa inadvertido. Sólo tendrás que tomarte el tiempo de revisarlas con “ojo crítico” y detectar las señales de alerta.

La prueba de la observación te ayudará a determinar en qué condiciones están tus zapatos de seguridad, y también sabrás si ha llegado el momento de reemplazarlos por un nuevo par.

Hacerse consciente de las sensaciones del pie dentro de la bota también ayudará a saber si la espuma de la media suela está comprimida o arrugada. Esta pieza es clave en el sistema de amortiguación de las botas.

Si alguna media suela no funciona bien, también es un indicador de reemplazo. Si hay dolores o molestias en los pies, debe interpretarse como una señal de que ha llegado el momento de cambiar las botas.

Otra señal perceptible a la vista y el tacto es el desgaste de la banda que rodea el soporte del pie, debido al fallo en la amortiguación que se produce con el uso prolongado o con peso excesivo.

Tan solo la sensación de poder que dan las botas nuevas, bien merece tomarse el tiempo y la inversión de reemplazarlas apenas han perdido la estructura y la tracción.

Consejos para asegurarse de reemplazar el zapato en el momento adecuado

botas

No hay una fecha exacta para reemplazar el calzado de trabajo, pero ya conocemos de los riesgos de usar zapatos que ya cumplieron su vida útil, y sabemos la importancia de observar las señales, pero hay otros consejos de utilidad.

Contar el kilometraje

Si prefieres llevar el registro del kilometraje real que haces diariamente durante la jornada de trabajo, entonces apunta la fecha y la marca en que has comenzado a usar un nuevo par de botas para hacer la cuenta.

Apenas decidas reemplazar tus botas, puedes cerrar la cuenta y determinar qué tantos kilómetros te permitieron las botas, y en qué condiciones de trabajo.

Llevar la cuenta será útil para anticipar la reposición de las botas y determinar el tiempo real de uso y el kilometraje que pueden rendir en condiciones de trabajo específicas las botas de trabajo para hombres, por ejemplo.

Deja que tus botas pasen la prueba de flexibilidad

Una bota ideal debe ser tan flexible que puedas doblarla un poco con las dos manos cuando está nueva. Con el uso y el tiempo, esa flexibilidad se siente al caminar.

Puedes tener una prueba de que las botas han llegado a su final si doblas los dedos de los pies hacia los talones, si la bota se dobla fácilmente hacia abajo o se deforma un poco, considera cambiarlas de inmediato.

Cambiar zapatos

Si estás pensando aumentar la vida útil de tus botas favoritas, adquirir varios pares te permitirá alternar el uso y disfrutar por más tiempo de las que más te gustan.

Cambiar los zapatos con frecuencia no sólo será bueno para aumentar su longevidad sino también para que tus pies tengan comodidad y protección adecuadas a las exigencias del trabajo duro o pesado.

Para elegir las botas más adecuadas a tu dinámica de trabajo, considera los materiales de fabricación, la frecuencia de uso y las condiciones del entorno a los que estarán expuestas, para saber lo que mejor va contigo.

Limpiar las botas con frecuencia y tratarlas con algún sellador de cuero que las mantenga impermeables también ayudará a alargar su tiempo de vida útil.