12 Consejos Para Mantener Tu Jardín En Perfecto Estado Y Ser La Envidia Del Barrio

La jardinería es un trabajo tan gratificante que muchos consideran un pasatiempo, pero en ocasiones se convierte en un estilo de vida que involucra mucho tiempo y esfuerzo. Precisamente ahí es cuando unos consejos útiles no están de más.

Un jardín ordenado y bien planificado es la clave para que la estética y la funcionabilidad vayan de la mano. Conoce las herramientas y técnicas y verás que marcarás la diferencia.




1. Riega inteligentemente

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Hemos escuchado con frecuencia que el agua es vida, pero demasiado líquido también puede causar daños irreversibles en tu jardín. Por ejemplo; en el caso del césped, 10 a 15 litros de agua por metro cuadrado es lo recomendable.

El riego excesivo puede formar moho. Lo mismo sucede si mojas las hojas y las flores.

Adicionalmente a esto, debes conocer el tipo de plantas que posees pues no todas necesitan la misma cantidad de agua ni con la misma frecuencia, así que el trabajo va más allá de coger la manguera.

En el caso delas plantas florales, debes regar el lecho 1 o 2 veces por semana. Para el césped, las horas idóneas son de 4 a 8 de la mañana. La idea es conservar el mayor tiempo posible la humedad para que el agua pueda penetrar el suelo hasta llegar a las raíces.

En todos los casos es mejor hacerlo en la tarde o temprano en la mañana, lejos de los rayos solares, así se mantendrá el suelo húmedo por más tiempo.

Si estás fuera de casa por mucho tiempo, es mejor que establezcas un sistema de riego automatizado y te ahorrarás un montón de tiempo.

2. Conoce tu césped

Puede parecer un dato insignificante pero la verdad es que muy pocas personas conocen el tipo de césped que poseen en su jardín. Además, tomando en consideración que muchas veces el pasto ocupa la mayor parte del jardín, es importante dedicarle el tiempo que se merece.

Si vives en un clima caliente, el tamaño del césped importa mucho. Veamos; si las temperaturas sobrepasan los 30ºC, el pasto tendrá problemas para crecer. Si la temperatura aumenta, es recomendable dejarlo crecer unos 5 centímetros para evitar que el suelo se seque y a su vez protegerlo.

Por otro lado, si el césped está en la sombra, necesita menos agua y menos fertilizante que el que está siempre expuesto al sol.

¿Cómo saber si tu césped necesita más cuidado? Muy fácil. Si las hojas comienzan a enroscarse y a tornarse amarillentas, quiere decir que necesita más riego.

A la hora de cortar la grama, ya sea una podadora robótica de las más actuales, la antigua cortadora de empuje o las modernas cortadoras de césped inalámbricas, debes asegurarte de que las cuchillas estén lo suficientemente afiladas o terminarás dañando el pasto.

Considera recoger el césped que queda al cortarlo pues si es exagerado, no se degradará y se enmarañará con el resto cuando crezca.

3. Controla la maleza

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Uno de los viejos trucos para evitar que la maleza se apodere del terreno es no dejar espacio para que ésta crezca. Puedes colocar un mantillo, agregar paja, trozos de madera o cualquier otra cosa que sirva para tapar el área que esté vacía.

Si ya se apoderó del jardín, debes arrancarlas de raíz o de inmediato volverá a crecer. Para ello, utiliza una de las herramientas esenciales que todo jardinero debe poseer: una paleta de deshierbe. Utiliza esta técnica tanto para los macizos de flores como para los diente de león.

Un cuchillo largo y afilado también podrá hacer la labor más fácil. Recuerda que el mantenimiento de los cuchillos es primordial para realizar un buen trabajo. Puedes utilizar un afilador de cuchillos eventualmente o llevarlo a tu tienda de jardinería de preferencia para que lo afilen.

Por otro lado, un suelo que no es sano es un caldo de cultivo para las malezas. La fertilización adecuada es clave para la salud del césped pues lo hace fuerte y capaz de combatir la maleza con más facilidad.

4. Aprovecha las bondades del mantillo

El mantillo no solo sirve para alejar la maleza, puedes aprovechar muchas de las bondades que te ofrece  por un precio muy bajo y sin mucha complicación.

Al colocarlo en la base de los árboles, el mantillo los protege de los daños producidos por las podadoras. Con tan solo 2 a 4 pulgadas de astillas, puedes crear un buen ambiente de crecimiento.

Muchas personas colocan hierba en la base pero en realidad con el tiempo, el árbol y el pasto estarán compitiendo por los nutrientes.

Por otro lado, es muy económico, sobre todo el mantillo de cedro o ciprés es muy barato.

5. Cuida los detalles de la fuente de agua

Las fuentes de agua le dan un aire de elitismo y romántico a los jardines pero pueden convertirse en un dolor de cabeza si se torna un adorno más sin los cuidados adecuados.

Prefiere la sombra

Es prudente que la fuente esté ubicada lejos de la luz solar directa ya que ésta promueve la aparición de algas que serán además de antiestéticas, muy difíciles de eliminar.

Usa agua destilada

El flúor y el calcio que contienen el agua del grifo, fomentan la aparición de algas y la corrosión que pueden llegar a dañar la parte mecánica de la fuente. Por ello, en la medida de lo posible, utiliza el agua destilada.

Cambia el agua con regularidad

Al menos dos veces al año debe ser cambiada por completo todo el contenido del agua de la fuente pero si notas que se ensucia con mucha facilidad, puedes sustituir el 25% del contenido total  y así refrescarás el sistema.

Limpia a diario

Parte del mantenimiento implica limpiar regularmente la fuente eliminando restos de hojas, ramas o cualquier otra cosa que haya caído en el agua, especialmente si la fuente incluye una cascada, ya que los restos pueden quedarse atrapados en la parte mecánica y obstruir el fluido.

6. Mantén las herramientas en buen estado

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Las herramientas son parte fundamental para el éxito de la jardinería así que elige las de mejor calidad, acompañadas siempre de un buen par de guantes de trabajo o de jardinería para que no te lastimes.

Si te molestan los guantes, antes de empezar puedes pasar tus uñas por una barra de jabón, así evitarás que el barro se incruste debajo de ellas.

Limpia las herramientas después de haberlas usado y guárdalas en un lugar seguro. Si se quedarán en el piso, trata de que no estén siempre expuestas al sol y a la humedad.

Como medida de seguridad, guárdalas boca abajo, así evitarás accidentes al tropezarte con ellas.

7. Alerta ante los cambios climáticos

Si no acondicionas adecuadamente tu jardín, tendrás que empezar desde cero en cada temporada, sobre todo después de grandes heladas.

Básicamente, asegúrate de que las plantas que necesiten cobertura estén resguardadas en invierno.

Cualquier planta que esté en una maceta y dé señales de debilidad en la primera helada, debes moverla hacia adentro, a la vez que te deshaces de las ramas y tallos que hayan muerto.

En otoño no te deshagas de las hojas caídas. Puedes hacer un excelente abono con ellas.

Utiliza el final del verano y el principio del otoño para trasplantar plantas perennes como lirios, peonías y azucenas que florecen en primavera.

Planta bulbos de primavera, como tulipanes y narcisos  en el otoño antes de que el suelo se congele.

8. La luz solar no es para todos

No todas las plantas se llevan bien con la luz directa, pero si tu jardín incluye plantas de vegetales, indudablemente deben estar bajo el sol.

Para el caso de las plantas que necesiten de frío como la lechuga, espinaca, rábanos y repollo, utiliza la sombra.

9. Haz tu propio compost

El compost o hummus es el término que le da al material orgánico descompuesto que se le coloca a las plantas. Mezclando los desechos de la cocina con la pasión por la jardinería, puedes obtener un abono fácil y rico en nutrientes.

Para hacer tu propio abono mezcla en cantidades iguales algunos materiales que contengan carbono como hojas de otoño, paja o papel periódico (generalmente son de color marrón) con materiales que contengan nitrógeno como restos de cocina y de césped (la mayoría de color verde).

10. Prueba la jardinería orgánica

Cuando nos referimos a la jardinería orgánica nos orientamos a aquella en la que no se utilizan fertilizantes sintéticos ni pesticidas para el cuidado de las plantas.

El principio básico es la alimentación del suelo cambiando regularmente el abono y eligiendo inteligentemente las plantas que se adapten al tipo de suelo y clima.

Puedes albergar a muchos animales como ranas y sapos para que controlen las plagas naturalmente. Un solo sapo puede consumir hasta 10 mil insectos por lo que son estupendos insecticidas naturales.

11. Planta al menos un árbol

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Todo buen jardín debe poseer al menos un árbol, pero esto no es solo un capricho estético. Merece la pena la sombra y el refugio que te proporcionará con los años.

Pero esta decisión no debe ser tomada a la ligera. Primero que nada debes elegir bien la especia basándote en la altura que tomará en la madurez, el espacio que ocupará en el jardín y el tipo de raíces que posee (sobre todo si tienes sistemas de cañería cerca).

Otros factores que debes considerar son el tipo de suelo, las condiciones de humedad del ambiente y tipo de luz que necesita.

Investiga un poco acerca de estos aspectos con el personal del vivero antes de comprarlo.

12. No te olvides de podar

La importancia de una buena poda radica en su técnica y de unas buenas herramientas. Ya sean tijeras o sierras, lo importante es que estén lo suficientemente afiladas para no dañar la planta. Las cuchillas desafiladas y oxidadas pueden provocar que la madera se rasgue o se aplaste por lo que deberás engrasarlas y afilarlas regularmente.

Las tijeras pequeñas son ideales para tallos de menos de media pulgada de diámetro. Existen en el mercado modelos ergonómicos que facilitan la tarea de movimientos repetitivos.

Las tijeras de mango largo conocidas como loppers, sirven para podar ramas de hasta una pulgada y media de diámetro.

Por otro lado, las sierras de poda deben tener hojas estrechas y estar dentadas en un solo lado. Éstas últimas también se utilizan para cortar tallos más viejos cerca del suelo, preferiblemente a principios de primavera.

Los árboles florales deben podarse después de la floración, mientras que los arbustos se deben podar cada año, así se rejuvenecerá continuamente y crecerán saludables y frondosos.

En cuanto a los árboles frutales, poda siempre las ramas exteriores y nunca las que están en la base más cercana al tronco.