Cómo Pulir El Fregadero De Acero Inoxidable Con Harina

No me considero una limpiadora compulsiva, pero si me gusta tener todo en orden y muy limpio. Para nadie es un secreto que la cocina constituye el corazón de nuestro hogar y como tal, debemos mantenerlo pulcro, desde el piso, hasta el fregadero.

Si eres como yo que te encantan las soluciones caseras, entonces sigue leyendo y entérate de cómo puedes sacar brillo con tan solo un puñado de harina.




¿Por qué pulir el fregadero? ¿Por qué no?

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¿Por qué querrías pulir tu fregadero? Ahora puedo oír a las turbas enfadadas: ¡Sólo estoy haciendo algo positivo para lavar mis platos en un entorno limpio!

¿Es que acaso, no es como el bronce en el Titanic? Bueno, técnicamente, sí lo es, pero el pulir es también muy bueno para el alma.

El truco que te voy a dar es realmente sencillo y lo puedes usar cuando te apetezca; bien sea que vengan visitas a casa o que simplemente tengas ganas de limpiar tu hermosa cocina.

Lo primero que debes hacer es sacar la harina de tu despensa, leíste bien, ¡harina! Ahora presta mucha atención a los demás implementos que debes tener a mano para tener un brillo de ensueño.

¿Cómo pulir el acero inoxidable con harina? Lo que necesitarás

  • Limpiador de cocina o agua caliente jabonosa
  • Toalla de cocina
  • Harina
  • Toallita de papel o pañito suave

Lo siguiente que debes hacer, es lavar bien el fregadero con un limpiador de cocina de spray o agua caliente jabonosa. De igual forma puedes limpiar el acero inoxidable con vinagre.

Sécalo muy bien con una toalla limpia, no omitas este paso ya que es muy importante. Suena tonto, pero cualquier gotita que quede podría convertir la harina en una sustancia viscosa y las cosas no terminarían muy bien. No olvides los lados ni la parte superior del desagüe.

Procede a espolvorear con harina, toma una toalla de papel o un paño suave y púlelo como si estuvieras encerando un coche; no te olvides del drenaje, de las manijas, de la parte superior y de las pequeñas ranuras donde a la suciedad le gusta esconderse.

Muy pronto verás que los arañazos empiezan a desaparecer y todo empieza a brillar. Ahora prohíbe su uso a los demás miembros de la familia, ¡es broma!

Emplea este pequeño y sencillo truco una vez al mes, ya que podrás eliminar los residuos de suciedad y los restos de jabón que pueden quedarse pegados en tu fregaplatos.