¿Cómo Lavar Un Saco Para Dormir De Una Manera Efectiva?

Al acampar solemos disfrutar de la naturaleza a plenitud, ubicándonos donde mejor nos parezca conveniente para desarrollar nuestras actividades. Las bolsas para dormir que utilizamos están en constante contacto con el polvo, agua, barro y la arena, llegando a crear daños permanentes.

Pero no te preocupes, hemos preparado una serie de recomendaciones de limpieza para que luzcas este accesorio como nuevo, siempre perfecto para poder acompañarte en cada nueva aventura.



Limpiando tu saco de dormir por partes

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Las bolsas de dormir tienden a ensuciarse por la exposición a los agentes externos y cambios en las condiciones atmosféricas a las que les sometemos con cada traslado y uso. Por más cuidadoso que seas, no ha de extrañarte observar una nueva mancha al llegar a casa, que pudo ser producida por algún liquido derramado o tierra acumulada.

El caso es que el origen de este daño tiende a determinar la forma en la que podrás limpiarle; un rastro de grasa sobre la tela o material sintético requiere un tratamiento diferente al zumo de fruta o refresco vertido por accidente. ¡Y ni hablar de la goma de mascar! Muchos optan por realizar un lavado completo de toda la estructura de la bolsa, sin dedicar tiempo a cada mancha.

Esto aumenta las posibilidades de que el resultado no sea el más acorde a nuestras expectativas, teniendo que lavarlo nuevamente. Hay telas que no admiten un lavado total, ya que se producirían rasgaduras y desgastes, así que considera esta como tu última alternativa.

Lo que te aconsejamos es que realices rutinas de limpieza por separado, es decir, centra tu atención en aquellas zonas manchadas y que realmente requieran de mayor acción. Lo primero que debes hacer es sacudir el saco de dormir para desprender polvo o basura suelta. Aunque no lo creas, todas acumulan papeles y hasta restos de alimentos que hayas consumido mientras estabas dentro de ellas.

Por lo general, el área superior o capucha es la de mayor acumulación de suciedad, por estar en contacto permanente con tu cabeza, esto suele ocurrir con más frecuencia con el saco de dormir tipo momia que tiene un mayor ajuste y también con la esterilla para acampar tradicional.

Para remover cabellos, grasa corporal y piel podrás emplear un cepillo en seco, o en el caso que se requiera, un poco de detergente suave diluido agua. La cantidad de líquido limpiante que necesitarás aplicar estará determinada por la característica de la mancha, sea grasosa o acuosa.

Si te toca despegar una goma de mascar, existe un truco que te sacará de apuros rápidamente. Frota un cubo de hielo sobre el chicle por un tiempo prolongado hasta que notes que se pone duro, esto facilita su remoción. Algunos prefieren aplicar aceites, pero esto duplicaría la faena de limpieza.

Bajo toda circunstancia lo que tienes que evitar en la medida de lo posible es mojar el forro interior del saco, ya que tiende a debilitarse, perdiendo sus propiedades.Utiliza esta técnica de lavado por puntos inmediatamente después que origines la mancha, así se te hará más fácil eliminarla.

Podrás secar la colgándola al sol por unos cuantos minutos si así lo requieres. Al menos que tu bolsa para dormir se haya ensuciado severamente, intenta este método y así preservarás intacto su material de fabricación evitando su rápido desgaste.

Al lavar tu bolsa de dormir

A pesar de los cuidados y de la limpieza por etapas, podrás observar que estas bolsas llegan a un punto en donde se oscurecen. La mugre hace que pierda su coloración original y que adquieran una tonalidad diferente. Ha de transcurrir mucho tiempo o haber sufrido una exposición constante a agentes contaminantes para que esto ocurra, pero es indicativo de que se necesita un lavado general.

Si ya tomaste la decisión de realizar este proceso, debes cerciorarte primero que no se corran riesgos de daños irreversibles. Los forros suelen fabricarse en tafetán de poliéster o en nylon impermeable y con un tejido especial que contribuye a detener las rasgaduras.

Los rellenos pueden ser sintéticos o de plumas de aves, este último pierde su capacidad aislante al entrar en contacto con el agua, aunque esta deficiencia ha sido solventada forrando la bolsa con materiales impermeables.  Estas telas son resistentes en la mayoría de los casos, pero nunca está demás tomar las consideraciones mínimas para lograr una limpieza sin pérdidas que lamentar.

Para ello, consulta la etiqueta, instrucciones, advertencias o indicaciones del fabricante, estas servirán de guía para comprender cuál es la manera correcta de lavarlo. Deben señalar que son aptas para el lavado a máquina. Si no estás seguro de poder hacerlo por ti mismo, puedes contar siempre con el recurso de la asistencia profesional.

Hay lavanderías que ofrecen este servicio y que garantizan resultados superiores y sin inconvenientes. En caso que creas poder superar tal reto, se recomienda emplear lavadoras automáticas de gran tamaño, usando jabones suaves o detergentes especializados en el cuidado de telas combinadas con material sintético.

No exageres en la cantidad, ya que se te hará más complicado el enjuagado. Permite que toda la bolsa se empape en agua antes de iniciar el funcionamiento de la lavadora. Nunca utilices servicios de lavado en seco para tus bolsas, ya que los productos químicos que se aplican en este procedimiento pueden afectar los aceites naturales que retienen su estructura.

Por este mismo motivo, es importante que no se agreguen suavizantes o productos alternativos adicionales durante el lavado. Selecciona un ciclo delicado y continuo, ya que la potencia exagerada en la lavadora puede romper o deformar algunas costuras. El tiempo aplicado a un saco de dormir para niños es menor que la que necesitarás para un saco de dormir doble.

Drena el agua y vuelve a llenar con agua tibia o fría para enjuagar. Si lo consideras necesario, repite este procedimiento un par de veces. El sistema de compresión que permite un fácil traslado al viajar, como las correas que reducen su tamaño, pueden ser de gran ayuda para reducir al máximo la cantidad de agua remanente.

Podrás ajustarlas hasta que observes que ya ha disminuido el goteo. Una maquina secadora grande hará el trabajo, pero si no cuentas con una, tienes la opción de tender la bolsa bajo el sol. Debido al uso de varias capas en el interior y exterior de estas bolsas se necesitará de dos a tres horas para el secado antes de dar por terminado todo el proceso, por lo que será esencial que te armes de mucha paciencia.

Secar la bolsa de dormir

 

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Más allá de lo evidente, el secar una bolsa para dormir conlleva a que se tomen precauciones que limiten el calor exagerado que puede admitir este valioso artículo. Cuando le colocamos dentro de la maquina secadora, tenemos que estar atentos con la temperatura que se aplica, ya que se puede arruinar la tela o derretir el relleno.

Existen opiniones encontradas en torno al uso o no de la secadora automática para estas bolsas, y tienen que ver con los materiales de fabricación. Es por ello que anteriormente comentamos las limitantes del lavado en seco, que también se apoyan en temperaturas altas para lograr a limpieza.

El material sintético y las plumas no deberían permanecer en valores de calor elevados por mucho tiempo. Así que lo mejor para evitar dolores de cabeza en esta etapa es utilizar el ciclo mínimo que te permita la máquina y complementar el procedimiento colgando el saco abierto en una cuerda bajo los rayos del sol.

Notarás que la parte superior se irá secando conforme pase el tiempo, pero las esquinas inferiores podrán permanecer algo húmedas. En ese punto, deberás voltear la para secar el otro extremo.

Encontraremos muchas otras situaciones a considerar una vez terminado el proceso de limpieza de nuestras bolsas de dormir. Ejemplo de esto es la pérdida de la propiedad repelente al agua de la superficie de la tela como consecuencia de múltiples lavados, situación que puede ser solventada al comprar productos especializados que restauran esta característica.

Las puntas de las plumas de ave que sirven de relleno pueden atravesar la capa del forro, cuestión que no debe preocuparte y que se soluciona con aplicarles un poco de presión hacia adentro. Algunas plumas podrán salirse durante el lavado, algo común que puede ocurrir y que no requiere de mayor atención.

Pero en caso que observes pequeñas rasgaduras u orificios producto del desgaste, tendrás que coser a máquina creando costuras fuertes que eviten la salida del relleno o que continúe rompiéndose. Un parche fuerte, elaborado en un material duradero es otra alternativa para tapar cualquier agujero.

Los cierres de velcro y las cremalleras metálicas o plásticas, así como las correas de ajuste, pueden llegar a deteriorarse con el calor de la secadora o el lavado repetitivo. Si tu bolsa llega a este punto, lo mejor es acudir a profesionales costureros para hacer las reparaciones o reemplazos que crean convenientes. Con estos consejos de limpieza de sacos de dormir los aprovecharás por años sin mucho lío.